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Técnica fotográfica para los profesionales sanitarios: conceptos básicos

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En las carreras sanitarias no acostumbramos a encontrar asignaturas relacionadas con el uso de herramientas audiovisuales. Sin embargo, hoy en día somos conscientes que lo digital se ha introducido en todas las profesiones.

En este post os enseñaremos a manejar vuestra cámara de fotos para que podáis sacarle el máximo rendimiento. Como sabéis, una de las grandes ventajas de la fotografía digital es la respuesta instantánea y la disponibilidad casi inmediata de las imágenes, lo que en teoría permite controlar y mejorar los progresos creativos y técnicos del usuario. Además, la opción de procesar, imprimir y visualizar las fotografías permite controlar el proceso de principio a fin.

Ahora bien, para que podáis aprovechar todas estas ventajas de la fotografía durante vuestras cirugías, tratamientos o visitas médicas necesitáis controlar unos parámetros básicos:

– Velocidad de obturación y Abertura del diafragma: con el ajuste manual de estos dos parámetros conseguirás una exposición perfecta en todas tus fotografías.

La iluminación de los quirófanos o los boxes de la clínica acostumbran a tener condiciones de iluminación muy variadas. Nos encontramos o con luces muy fuertes (como las frontales del cirujano) o bien con una iluminación demasiado escasa (normalmente, en las consultas). Ajustar la exposición mediante la velocidad y el diafragma os permitirán enfrentaros a cualquier situación lumínica.

Además de modificar el modo en que se capta el movimiento, la velocidad de obturación permite controlar la cantidad de luz, durante más o menos tiempo según los ajustes que marquemos. Por su parte, el diafragma también condiciona el paso de la luz. Cuanto más cerrado, menos luz y viceversa, cuanto más abierto, más luz entra por el objetivo. Cuando toméis una fotografía, os recomendamos que modifiquéis sólo uno de los dos parámetros (velocidad o diafragma) y que el restante se encargue la misma cámara de ajustarlo automáticamente.

– Histograma: cuando toméis una fotografía es muy importante que reviséis el histograma en vuestra cámara, la única manera de comprobar de manera precisa y objetiva la iluminación de la fotografía. No podéis confiar en lo que os muestra la pantalla del visor.

El histograma representa mediante una gráfica la exposición de una imagen, esto es, nos dice si está sobreexpuesta (demasiada luz) o subexpuesta (poca luz).

– El balance de blancos: el balance de blancos es la respuesta de la fotografía digital a los distintos y, a veces impredecibles, colores de la luz. Es un parámetro que debemos tener en cuenta para conseguir que el tono general sea el deseado. En el entorno médico, la mayoría de fotografías se toman en interiores. Os recomendamos utilizar los modos automáticos que os ofrecen las cámaras digitales para estas situaciones: flash, sombra, tungsteno o fluorescente.

Ejemplo práctico:

Este es un caso práctico de los conceptos que os hemos introducido. La primera imagen con una exposición correcta (un histograma equilibrado), la segunda, con una exposición subexpuesta (predominio de los tonos oscuros, tomada con una velocidad de obturación elevada y una abertura de diafragma cerrada) y, finalmente, la tercera, con una exposición sobreexpuesta (predominio de los tonos claros, tomada con una velocidad de obturación lenta y una abertura de diafragma abierta).

Campus Sanofi está realizando un curso audiovisual en el que podrás ampliar estos conocimientos y preguntar las dudas que tengas al respecto. Puedes inscribirte aquí.

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