Crear experiencias, no únicamente lanzar productos

La realidad actual muestra como los laboratorios necesitan establecer relaciones con sus targets pensando desde la marca y no el producto. Lo primero es disponer de un buen departamento de marketing, marcarse un objetivo siendo conscientes que el paciente se debe encontrar en el centro de la estrategia de la marca, y transmitir valores.

 

El impulso del éxito: la experiencia del cliente

La industria farmacéutica se da cuenta de la importancia de la experiencia de su cliente. Si por ejemplo lanzan una app que es como un compañero digital para pacientes, se ha podido comprobar que se aumentan ingresos. A medida que incrementa la complejidad en el mercado farmacéutico, y hay más competencia en áreas como son la oncología y la inmunología, se destaca la importancia sobre la optimización del cliente.

 

Es tan importante este factor que hasta las farmacéuticas organizan su negocio en torno a lo que desea el cliente. Se habla de “el viaje del cliente” al querer aprender sobre su experiencia, que lo elige, lo compre y lo use en su vida cotidiana. Se tiene la idea de que crear experiencias del cliente distintas, fáciles y gratificantes pueden conseguir un gran valor al aumentar la lealtad, reducir fugas de clientes y pérdida de personal.

 

En la industria farmacéutica ha habido un cambio importante de pensamiento. Antes lo primero era el producto y ahora el cliente abordando sus necesidades emocionales y de comportamiento, aparte de sus necesidades médicas. Es primordial aunque un medicamento sea excelente. Un estudio de entre 600 inmunólogos en Europa y los EEUU muestra que tienen más del doble de probabilidades de prescribirlo que los insatisfechos. Si mejora la experiencia del cliente, las empresas aumentan su satisfacción y repercute en un aumento de ventas y participación en el mercado. Está claro que al involucrar al profesional de la salud que prescribe el medicamento, la farmacéutica enlaza todos los puntos de contacto con un viaje más amplio que se planifica de antemano como una secuencia coherente.

 

Una marca debe establecer impresiones fuertes y únicas que sean capaces de generar racionalidad y que el cliente viva una experiencia directa gracias a las facilidades aportadas por el laboratorio. Si además al prescriptor se le ofrece un buen packaging, más formación, mejores condiciones, herramientas que consiguen que esté más cerca de su clienta final, va por muy buen camino.