Aprobada la primera pastilla digital

pastilla inteligente

Cómo ya anunciamos en Campus Sanofi el pasado mes de marzo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), por sus siglas en inglés, tenía pendiente de aprobar la primera pastilla digital del mercado. Y la aprobación ha llegado esta misma semana, tal y como ha confirmado en un comunicado la empresa responsable de su desarrollo, Proteus Digital Health.

La pastilla, presentada bajo el nombre de Abilify MyCite, está compuesta por un medicamento antipsicótico para el tratamiento de algunos cuadros de desórdenes como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Su particularidad es que incluye un sensor digital comestible que reacciona con el ácido estomacal para enviar una señal eléctrica a una banda pegada en la piel del paciente. Esta señal es descodificada por una aplicación, para ser luego monitorizada por el paciente y el doctor.

El objetivo de esta pastilla digital es mejorar la adherencia al tratamiento de pacientes con enfermedades mentales, colectivo en el que es más habitual que haya reticencia a la ingestión de fármacos, así como un mayor riesgo de confusión o errores. Aunque estas pastillas no están prescritas para pacientes ancianos con psicosis relacionada a la demencia, sí que el uso de sensores comestibles puede resultar útil en personas de edad avanzada para estar al tanto de los medicamentos que toman.

Este tipo de pastillas digitales también puede servir en un contexto postoperatorio para cerciorarse de cuántos opiáceos ha tomado el paciente para el control del dolor. Y en pruebas clínicas podría contribuir además a tener un mejor registro de si los participantes ingirieron los medicamentos en la cantidad y tiempo correctos.

PRUEBAS REALIZADAS CON ÉXITO
Los sensores comestibles no sólo controlan cuándo se ingiere un fármaco, sino que también registran patrones de sueño y actividad física. De hecho, Proteus Digital Health ya lo ha probó por primera vez en California, donde se usó para hacer un seguimiento a pacientes con hipertensión no controlada y comórbida. Y en el pasado congreso del Colegio Americano de Cardiología se presentó un estudio sobre el uso de esta pastilla inteligente en 96 pacientes con hipertensión no controlada y diabetes tipo 2. Los resultados mostraron que la mayoría de los participantes que ingirieron la pastilla digital alcanzaron el objetivo de presión arterial en la cuarta semana de tratamiento.

 

El RETO DE LA BATERÍA
También el Massachussets Institute of Technology (MIT) apuesta por el uso de pastillas inteligentes para que, por ejemplo, el paciente se tome un comprimido una única vez y luego el medicamento se vaya liberando de forma gradual en las dosis prescritas. En este sentido, el reto a superar es siempre el mismo: la fuente de alimentación, pues algo que uno ingiere no puede estar conectado a la corriente. El objetivo es por tanto diseñar una batería que se pueda tragar sin causar daños y que tenga suficiente autonomía.

El MIT, al igual que ya ocurre con Proteus Digital Health, apuesta por el propio ácido del estómago para recargar los sensores y darles autonomía. De hecho, durante mucho tiempo, el ácido se ha utilizado para desplazar electrones de un metal a otro y generar corriente. Y siguiendo esta premisa, los investigadores del MIT han diseñado una batería de zinc y cobre que genera corriente eléctrica al entrar en contacto con el ácido estomacal. Tras implementar la batería en una pastilla inteligente, la probaron con cerdos y comprobaron que el sensor era  capaz de enviar datos a un ordenador cada 12 segundos de forma continuada.