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El páncreas artificial para diabéticos, más cerca

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Las personas con diabetes tipo 1 cuentan con numerosas aplicaciones y wearables que les ayudan en el control de su enfermedad y en la práctica de hábitos saludables, ya sea a nivel de nutrición o ejercicio físico. No obstante, tanto los pacientes como los profesionales coinciden en que el dispositivo inteligente que podría revolucionar el tratamiento de esta enfermedad sería un páncreas artificial. De esta forma, afectados y afectadas se beneficiarían de un control y ajuste continuo y automático del nivel de azúcar en sangre. La mala noticia es que este páncreas artificial aún no está disponible. La buena es que podría estar operativo a partir del próximo año.

Este primer páncreas artificial ha sido desarrollado por la empresa Medtronic y se llama MiniMed 670G. Se trata de una bomba de insulina que se conecta de forma inalámbrica con un sensor subcutáneo que mide el nivel de azúcar en sangre. De esta manera es capaz de ir inyectando las dosis necesarias de insulina de forma continua y automática sin que el paciente tenga que estar pendiente de ello. Esta automatización se consigue gracias a la conexión bluetooth tanto de la bomba como del sensor con un teléfono móvil que tiene instalado un software con un algoritmo que va sacando, mediante cálculos matemáticos, los valores necesarios en cada caso.

Aprobado para su uso el primer páncreas artificial automático del mundo

Lo que no cambia es que sigue siendo necesario que la persona diabética estime la cantidad de hidratos de carbono que va a ingerir con las comidas para indicárselo a la bomba y que esta compense esa ingesta, igual que tienen que hacer ahora con los pinchazos.

El uso de este páncreas artificial ya fue aprobado para pacientes mayores de 14 años por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) tras un estudio clínico previo en el que este dispositivo consiguió que los pacientes que participaron bajaran el nivel de A1C (hemoglobina glucosilada), un indicador a largo plazo del nivel de azúcar en sangre. Además, en comparación con los valores habituales obtenidos con los controles manuales, los participantes redujeron en un 44 por ciento el tiempo que pasan con niveles bajos de azúcar y en un 11 por ciento el que permanecen con niveles altos de azúcar.

 

 

El nutricionista Serafín Murillo, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes (CIBERDEM), reconoce en la última entrega de la serie Urgencia Digital  que el futuro pasa por este “soñado” páncreas artificial, “que aunque no cure la diabetes si ayude a tratarla de una forma más fácil y efectiva”.

EL RETO DE QUE SEA IMPLANTABLE
A la espera de esta primera versión de páncreas artificial, los especialistas reconocen que el reto para el futuro es que este dispositivo se pueda implantar en los pacientes, aunque antes habrá que resolver problemas como el de cómo cargar su batería –la carga por inducción parece una solución viable– o el de cómo proveer las dosis de insulina, quizás con un pinchazo cada cierto tiempo.

 

 

 

 

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