La nanomedicina abre nuevas vías en la lucha contra el cáncer

Nanomedicina contra el cáncer

La fabricación de nanocápsulas con un tamaño hasta cien mil veces más pequeño que el grosor de un cabello es un reto en el que trabajan desde hace ya años especialistas de todo el mundo. El objetivo es conseguir, precisamente debido a su minúsculo medida, superar barreras biológicas que en condiciones de farmacorresistencia resultan impenetrables (por ejemplo, la barrera hematoencefálica que recubre el cerebro). Diferentes ensayos invitan al optimismo. Es el caso del estudio realizado en la Clínica Mayo de Florida, donde el uso de nanomedicinas en ratones supuso la reducción de entre un 70 y 80% del tamaño de tumores cancerígenos. Concretamente, la nanopartícula inyectada provocó potentes respuestas inmunológicas contra el tumor del cáncer de mama HER2 positivo, que crece agresivamente y se disemina más rápido que otros tumores.

Según los autores de la investigación, a diferencia de las inmunoterapias anticancerígenas existentes que apuntan solo hacia una parte del sistema inmunitario, este nanomaterial creado a medida se involucró activamente con todo el sistema para eliminar a las células cancerosas, lo que dio pie a que el cuerpo cree su propio sistema de recordación para minimizar la recurrencia. Además, insisten, las nanomedicinas pueden ser muy útiles para abordar otras enfermedades, incluidos trastornos neurodegenartivos y neurovasculares.

Ya en España, otro trabajo de investigación avala las posibilidades de la nanomedicina. En este caso, el grupo liderado por Isidro Sánchez, del Centro de Investigación del Cáncer (centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca) ha demostrado que las células de leucemia resistentes a terapias convencionales y que residen en lugares protegidos pueden ser destruidas mediante nanomedicina. Esta investigación, publicada en la revista Nature Communications, parte de la hipótesis de que las nanopartículas cargadas con ácido retinoico puede ser una estrategia más efectiva para diferenciar células de leucemia. Así, se describe cómo dichas nanopartículas son capaces de acumularse en el citoplasma de las células de la leucemia durante varios días, y se desensamblan en su interior después de la activación de la luz.

DISFRAZAR LAS NANOCÁPSULAS
El problema actual que limita la eficacia de esta línea terapéutica es que muchos de los ensayos clínicos han fracasado porque las nanomedicinas acaban secuestradas por el hígado y el bazo, ya que le sistema inmune las reconoce como algo peligroso y las degrada. Para evitar este problema, el doctor Pablo del Pino, investigador que trabaja en la Universidad Santiago de Compostela, ha conseguido una beca Leonardo de la Fundación BBVA para crear un sistema modular, con una cápsula que funcione como una muñeca matrioska. Según ha explicado el propio Del Pino al diario El País, la cápsula estará formada por una cubierta polimérica y otra biomimética. Esta última estará basada en las células mesenquimales, o células madre, para que así, el sistema inmunológico no las rechace: “Si el proyecto funciona y si confirmamos que la cápsula sigue activa dentro del organismo, empezaremos a probarla en modelos animales que simulen el ictus en un ser humano”.

LIDERAZGO ESPAÑOL
La nanomedicina es un tema de creciente interés en España, como demuestra la existencia de cerca de 370 grupos de investigación sobre nanotecnología. Además, la investigadora gallega María José Alonso, de la universidad de Santiago, ha sido nombrada presidenta mundial de la Controlled Release Society, la asociación internacional número uno en liberación controlada de fármacos y nanomedicina.