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Un sensor para facilitar la comunicación de pacientes con ELA

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sensor devuelve habla a afectados de ELA

Los afectados por Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) se enfrentan, entre otros problemas, a la pérdida del habla. La situación se agrava porque los sistemas actuales para comunicarse a través del ordenador no son viables para muchos de ellos. El ingeniero Dexter Ang lo vivió en primera persona, ya que su madre sufrió esta enfermedad. Por eso, y junto con David Cipoletta, ingeniero robótico, han creado un sensor que, pegado a cualquier parte del cuerpo (brazo, pecho o pierna, por ejemplo) permite comunicarse a los afectados de ELA, incluso a aquellos que no pueden moverse.

El prototipo actual tiene el tamaño de una caja pequeña de cerillas, pero el dispositivo que se comercializará en los próximos dos años será aún más reducido. Dos electrodos captan las señales eléctricas que se generan. En el caso de que se coloque en la muñeca, los sensores se activan cuando se mueve un dedo. Si se trata de un enfermo de ELA que no puede moverse, lo que se registra es la señal que se genera cuando piensa en hacer click en un ratón. El dedo se mantiene inmóvil, pero las señales neuronales siguen activándose.

Ang y Cipoletta han desarrollado este sensor a través de la start up Pison Technology, tutelada por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Con su wearable, también inalámbrico, los pacientes con ELA pueden controlar la comunicación a través ordenador, un teléfono o incluso una silla de ruedas. Se trata de un gran avance en la capacidad de comunicarse de los afectados, y por tanto en su calidad de vida, muy mermada por esta enfermedad degenerativa. En España se diagnotican tres casos de ELA al día y la esperanza de vida después del diagnóstico es de dos a cinco años.

 

 

EL RECUERDO DE SU MADRE
Dexter Ang perdió a su madre el año pasado. Y fue testigo de cómo ella no podía comunicarse mediante la tecnología de seguimiento ocular. De hecho, sólo el 10% de los afectados de ELA tiene la resistencia y paciencia para usar estos sensores que convierten la mirada en palabras. Por eso Ang ha querido ir más allá con un sensor que rastrea y monitoriza la fuerza de los nervios y músculos de una forma impensable hasta hace poco. De esta forma, no sólo los pacientes pueden comunicarse aunque no tengan movilidad, sino que los neurólogos pueden acceder a información sobre la enfermedad y su evolución en cada caso.

Ang fue precisamente uno del los ponentes del Encuentro Internacional en Investigación en ELA que se celebró en Madrid el pasado mes de julio, organizado por la Fundación Francisco Luzón en colaboración con la Fundación Ramón Areces. En declaraciones a Diario Médico, el creador de este sensor explicó su funcionamiento: “El cerebro envía una señal a la médula espinal, que a su vez la remite a las neuronas motoras para mover los músculos”. Dexter Ang señala al respecto que “las neuronas motoras disparan un impulso que podemos escuchar en cualquier punto a lo largo del canal por el que se transmite”. Lógicamente, explica el fundador de Pison Technology, el impulso eléctrico llega muy debilitado a la superficie de la piel, por lo que han tenido que afanarse en amplificarla y liberarla de todo el ruido que la rodea. “Hay diferentes capas de tejido (pelo, grasa, sangre, piel…) que hay que filtrar para saber cómo es la señal real”, señala.

 

Foto: Gretchen Ert/School of Engineering

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