La mayoría de apps de salud no tienen el rigor científico necesario

apps de salud

La facilidad de acceso a la información médica es sin duda una de las ventajas de la eSalud. Una gran oportunidad para educar y empoderar a los pacientes. Pero también un gran riesgo si esa información no es fiable o directamente errónea. El peligro en este caso reside en que muchos pacientes confían en las indicaciones y/o marcadores biomédicos de estas aplicaciones y siguen sus recomendaciones. Por este motivo, la Asociación de Investigadores en Salud (AIES) ha alertado que la mayoría de las apps de salud suspenden en seguridad y rigor científico.

El citado estudio, que cifra en 300 mil el número de aplicaciones de salud, señala que las destinadas al ejercicio y la alimentación, y que son las que más descargas presentan, son las que salen pero paradas en este examen.  De hecho, un estudio publicado el pasado mes de enero en la revista Journal of Sport Sciences entre tres de las aplicaciones de ejercicio físico más populares advertía que ninguna era capaz de contar los pasos con precisión. Otra investigación publicada en diciembre en Journal of Physical Activity and Health demostraba que este tipo de apps fallaban en todos los parámetros que decían medir: pasos, distancia, velocidad y gasto energético, aparte de no registrar bien los ajustes de peso. Parecidos resultados se hallaron en un estudio con wearables publicado el pasado marzo. La mayoría no eran precisos en la medición del sueño, la duración del ejercicio y el gasto energético.

Tampoco son ejemplares las apps que promueven el adelgazamiento. Un informe australiano concluía que las aplicaciones comerciales más populares para el control de peso “son de calidad no óptima, dada la inadecuada cobertura científica e imprecisión de la información relacionada con el peso, así como la relativa ausencia de técnicas de cambio de comportamiento”. Algo parecido sucede con las aplicaciones relacionadas con el embarazo, que tienen un indiscutible predicamento: el 57% de embarazadas o madres recientes se han descargado alguna. No obstante, una investigación internacional con la Universidad de Murcia desvela que ninguna de las 33 apps de embarazo analizadas cumplía con criterios de calidad científica.

La seguridad es el otro punto débil de la mayoría de aplicaciones de salud. El dato ofrecido por la empresa Arxan en 2016 es ilustrativo: el 90% de las aplicaciones de salud son vulnerables. Este diagnóstico lo comparten también investigadores de las universidades de Valladolid y Deusto en un trabajo publicado el pasado año y que se centró en cómo recopilan y tratan la información estas apps.

¿QUIÉN CONTROLA LA CALIDAD DE LAS APLICACIONES?P
Ante la avalancha de aplicaciones de salud existentes, profesionales sanitarios y particulares valoran cualquier control o certificado que avale el rigor científico de éstas. En el caso de  España hay al menos dos organismos que se dedican a establecer un marco conceptual para la regulación y evaluación de apps de salud con su correspondiente certificación, basándose en la guía de la OMS Monitoring and evaluating digital health interventions: Por un lado, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, que avala este rigor con el distintivo de AppSaludable dentro de su Catálogo de aplicaciones móviles de salud. Y por otro, la Fundación iSYS para el desarrollo de proyectos sociales de salud digital, cuyo Índice iSYScore le permite elaborar el ranking Top 20.
Existen también webs especializadas en probar y comentar algunas de las nuevas aplicaciones móviles que se publican, como iMedicalApps.  En todo caso, los criterios de fiabilidad utilizados para minimizar riesgos por los citados organismos y esos portales son coincidentes, destacando al respecto el aval científico con el que cuenten esas apps dentro de los parámetros de al salud pública.