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Tratamientos farmacológicos con inteligencia humana: ¿Realidad o ciencia ficción?

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A nadie se le escapa que las herramientas digitales y los canales online están transformando por completo el mundo de la salud. Sin embargo, el gran cambio se producirá en cuanto podamos incorporar inteligencia humana a los dispositivos médicos que se utilizan de forma cotidiana en la práctica clínica, de forma que éstos puedan pensar como un profesional sanitario y ayudar a los pacientes en la gestión de su salud. Esto, que parece propio de la ciencia ficción, está más cerca de lo que pensamos. A falta de que los profesionales lo incorporen en sus consultas, se hagan estudios que acrediten sus beneficios clínicos y las instituciones también apuesten por financiar este tipo de iniciativas, existen algunas iniciativas. Hoy quiero destacar algunos de los proyectos que están permitiendo mejorar el diagnóstico de patologías, que están ayudando a la monitorización de pacientes y que prometen una mejor administración y adherencia a los tratamientos.

Proteus. A simple vista parece un fármaco para la esquizofrenia, depresión y desorden bipolar como cualquier otro, pero en realidad es la primera pastilla que incorpora un chip en su interior, es decir, este comprimido ha sido elaborado con materiales biocompatibles y contiene un sensor que se activa al entrar en contacto con los ácidos gástricos. Este sensor ingerible se comunica con un parche que el paciente deberá llevar colocado en su brazo y envía la señal a una aplicación para el smartphone. El sistema Proteus no solo monitoriza la ingesta de medicación, sino también la actividad, presión arterial, ritmo cardíaco y peso del paciente. En su desarrollo han colaborado la empresa de salud Proteus en colaboración con la farmacéutica Otsuka.

Rebismart. Es un dispositivo electrónico de auto inyección para pacientes con Esclerosis Múltiple que permite monitorizar la adherencia al tratamiento. Su funcionamiento es bastante sencillo: el inyectable se mete dentro del dispositivo y un mini ordenador guía al pacientes visualmente para que este no tenga dudas a la hora de inyectarse el tratamiento en las diferentes partes del cuerpo a las que debe rotar. Pero también le recuerda que tiene que pincharse y le precarga la cantidad adecuada. Toda la información de actividad se transmite por Bluetooth con una app para el móvil.

 

PillCam. Es la primera pastilla inteligente diagnóstica que ha aprobado la FDA, el organismo regulatorio de Estados Unidos. Se trata de una cápsula que tiene integrada una cámara en cada extremo y, como si de una prueba endoscópica se tratase, permite complementar el alcance diagnóstico de la colonoscopia. Así, PillCam graba durante 10 horas todo aquello que ve y transmite el vídeo al ordenador del médico para su posterior análisis.

Google está haciendo una apuesta decidida en la investigación de soluciones innovadoras para la salud. Una de las líneas más ambiciosas está en las pastillas inteligentes. Su división de salud estudia una píldora que, al ingerirse, libera nanopartículas magnetizadas que viajan por el organismo para localizar células cancerígenas o analizar el nivel del colesterol. Los resultados se reportan al profesional sanitario a través de un sensor.

Strentrode. Científicos de Melbourne han desarrollado un dispositivo más pequeño que un cerilla que se implanta en un vaso sanguíneo próximo a la corteza motora cerebral en pacientes con problemas de movilidad. Este terminal permite controlar, de forma inalámbrica, las extremidades y tratar los casos de parálisis. Una vez implantado, este dispositivo capta las señales del cerebro y permite que los pacientes se mueven con un exoesqueleto robótico con sólo pensar en la acción que quieran ejecutar.

 

Ojo biónico. Ya es posible restaurar las funciones visuales gracias a la implantación de un chip en la retina que permite reemplazar los fotorreceptores dañados. Este chip captura la luz que entra en el ojo para estimular las células nerviosas de la retina interna para entregar señales al cerebro a través del nervio óptico y por tanto mejorar la visión del paciente.

Timeinsulin. Se trata de un tapón que viene a sustituir el de los bolígrafos de insulina. Este está conectado con bluetooth con el smartphone y le permite al pacientes con diabetes recordar las horas a las que se tiene que pinchar la insulina y qué las cantidades de administraciones anteriores.

Free Style. Se trata de un parche que se inserta a modo de aguja en una de las capas de la piel. Este hace de glucómetro y va monitorizando de forma continua los niveles de glucosa del paciente. El parche, de Abbott, tiene un mini ordenador y tiene bluetooth con lo que trasmite de forma inalámbrica tus niveles de glucosa. Lo más importante es que permite al pacientes ver constantemente la evolución de sus niveles de glucosa.

Puedes escuchar el programa completo aquí.

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