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Comparative neurocognitive effects of lithium and anticonvulsants in long term stable bipolar patients

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Dr José Manuel Crespo.

Sabater A, Garcia Blanco A,Verdet H, Sierra P, Ribes J, Villar I, Lara MJ, Amal P, Rojo L, Liviano L

Journal of Affective Disorder 2016  190: 34-40

El trastorno bipolar presenta elevadas tasas de morbilidad a varios niveles. Entre estas complicaciones, destaca la posible aparición de alteraciones neurocognitivas en el curso evolutivo de la enfermedad. Se ha asociado el trastorno bipolar con un posible riesgo para  presentar deterioro cognitivo a varios niveles. La fisiopatología de estas alteraciones es compleja y multifactorial. Parece que el factor más relevante tiene relación con aspectos neurobiológicos de la propia enfermedad, especialmente aquellos relacionados con un patrón  neurodegenerativo. En la actualidad conocemos algunos de los datos clínicos más relevantes a este nivel. Por ejemplo la presencia de episodios maníacos, los síntomas psicóticos o la existencia de algunas comorbilidades ( abuso de sustancias tóxicas y obesidad por citar algunas de las más relevantes) pueden favorecer la aparición de complicaciones neurocognitivas. Sabemos que algunos fármacos, por ejemplo el uso continuado de haloperidol, pueden incrementar estas alteraciones. Recientemente un grupo de Valencia ha publicado en JAD un estudio comparativo entre los efectos neurocognitivos de litio y los anticonvulsivantes en pacientes con trastorno bipolar en estabilidad mantenida.

Los autores han seleccionado una muestra de pacientes bipolares eutímicos compuesta por tres grupos de sujetos. Un grupo estaba formado por los pacientes estables mediante litio en monoterapia (n=29), otro grupo estaba constituido por pacientes que realizaban tratamiento mediante litio en combinación con uno o más anticonvulsivantes (n=28) y el último grupo integraba los sujetos estables mediante uno o más anticonvulsivantes (n=16). Todos los pacientes del estudio habían de encontrarse estables mediante las pertinentes pruebas psicométricas utilizadas.  Los pacientes incluidos en el estudio realizaban una amplia batería neuropsicológica tras comprobar que cumplían los criterios de inclusión a nivel clínico.  La exploración consistía en la realización de los siguientes tests neurocognitivos: Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos, Trail Marking Test, la Escala de Memoria de Wechsler, el Test de la Figura Compleja de Rey, el Test de Stroop (palabra-color), el Test de Wisconsin, la Torre de Hanoi, la batería de Evaluación de Funciones Frontales y tests relacionados con Teoría de la Mente.  A nivel metodológico se ha utilizado como grupo control un conjunto de sujetos sanos apareados con los sujetos del estudio (n=25).

Tras realizar las diferentes evaluaciones, los autores constataron que los pacientes con trastorno bipolar estable, presentaban peor funcionamiento en velocidad de procesamiento, resistencia a la interferencia y reconocimiento de emociones que los sujetos del grupo control. Estos resultados corroboran los datos previos de la literatura. Otros resultados del artículo concluyen que los sujetos que realizan litio en monoterapia tenían preservada la memoria auditiva a corto término, la memoria a largo término y la atención en comparación con los otros grupos de pacientes. A su vez los pacientes que realizan tratamiento mediante anticonvulsivantes tienen peor rendimiento en memoria visual a corto plazo, memoria de trabajo y algunas funciones ejecutivas. Los grupos de pacientes presentaban contextos clínicos diferentes, aspecto que puede explicar estas diferencias. No obstante, nos parece relevante identificar por enésima vez que los pacientes con trastorno bipolar presentan alteraciones en determinadas funciones ejecutivas y en reconocimiento de emociones de forma independiente al tratamiento estabilizador que realizan. Estas características parecen propias del curso del trastorno y sería conveniente tenerlas en cuenta de cara a un plan de manejo integral del trastorno. También parece conveniente poder identificar los perfiles neurocognitivos específicos de los principales fármacos anticonvulsivantes utilizados en el trastorno bipolar ya que constituyen un grupo de fármacos heterogéneos con distintas especificidades terapéuticas.

En resumen, este artículo insiste en la relación entre trastorno bipolar y deterioro cognitivo, especialmente a nivel de algunas funciones ejecutivas y reconocimiento de emociones. Otras funciones como la atención y la memoria parecen encontrarse preservadas, en función del tratamiento, en pacientes bipolares estables durante un largo período de tiempo. Identificar estas alteraciones así como sus posibles factores de riesgo e intervenciones terapéuticas específicas nos pueden permitir mejorar el pronóstico global de la enfermedad bipolar.

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