Conversaciones y documentos compartidos con pacientes, ¿cómo?

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En cualquier consulta médica, sea de la especialidad que sea, siempre va a haber un contacto más allá de la consulta presencial con los pacientes. Dicho contacto se deberá gestionar de manera segura y sobre todo, eficiente.

Un comentario post visita, recordar la posología de un medicamento, compartir una foto de una lesión, de una reacción alérgica, compartir los resultados de una analítica, etc. son pequeñas acciones que el paciente exige gestionar de manera ágil y sólo pasando por la consulta si es necesario.

Si bien es cierto que el e-mail ha revolucionado la comunicación de ya 2 décadas y que su uso sigue bien vigente en cualquier tipo de organización, también es cierto que cada vez son más las organizaciones que gestionan sus tareas, su comunicación interna y su comunicación externa con herramientas que evitan que el mail se convierta en la única forma de seguimiento de la atención a clientes. La medicina no puede ser menos y un seguimiento de pacientes correcto es necesario para dar una buena atención sanitaria.

¿Qué queremos decir con esto? Que la eficiencia de cada proceso, protocolo interno, o comunicación del profesional sanitario o administrativo de una consulta médica debe tener su aplicación específica para llevarse a cabo. En el caso de la medicina, la necesidad aún es más clara, puesto que toda comunicación o documento relativo a un paciente es susceptible en contenido y fecha de considerarse incluido en una historia clínica o relativo a una ficha que nos identifique a qué paciente hace referencia.

Un paciente entra en la consulta y, con la celeridad típica de quien se cree que su problema es el más importante del mundo, inicia una conversación en la que expone unos síntomas que da por supuesto que el doctor ya conoce. Además, en la exposición de su problema menciona que todas las fotografías que se realizó cuando la alergia cutánea estaba en su máximo esplendor “ya se las pasó a la chica de la recepción por e-mail”.

  • ¿Dónde ha quedado toda esa información relativa a su problema?

 

  • ¿Cómo intercederá en nuestra rutina de visitas la búsqueda de dichas fotos y el análisis para continuar con la visita de manera normal?

 

Estas son preguntas que cualquier médico y especialista debe hacerse cuando su única respuesta es “en la bandeja de correo electrónico” o “en una carpeta del PC”. La seguridad no está asegurada con toda la información del paciente viajando entre servidores (como pasa con el mail). Además, la eficiencia para seguir el ritmo de visitas y la profesionalidad para responder adecuadamente a las preguntas del paciente, tampoco están aseguradas.

La clave de todo es preguntarse de qué herramientas software dispongo en el mercado para llevar a cabo dicha tarea y qué funcionalidades me ofrecen para ser más autónomo en la decisión de permisos y condiciones que activo al paciente, el cual cada vez tiene más predisposición online hacia el médico.

¿Os habéis planteado alguna vez una problemática como ésta?

¿Cómo estáis gestionando esa atención más allá de la consulta?

 

Xavier Framis

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