Uso de las herramientas digitales para comunicarme con mis pacientes

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La práctica médica actual ha evolucionado a que cada vez exista más demanda asistencial y menos oferta para ello. Los médicos se encuentran sometidos a una gran presión asistencial y falta de tiempo. Por otro lado, es reconocido que un paciente informado y educado es un gran aliado para el cumplimiento terapéutico, utilizar adecuadamente los recursos sanitarios, educar al resto, etc. Además, los pacientes cada vez tienen más disponibilidad para utilizar las nuevas tecnologías de la información, tanto por ellos mismos, como por los familiares que se encargan de su cuidado. Todo ello hace que las nuevas tecnologías permitan una comunicación unidireccional o incluso bidireccional entre los pacientes y los profesionales  responsables de su atención sanitaria.

Sin embargo, en cardiología tenemos un problema; los pacientes con enfermedades cardiovasculares suelen ser mayores y por lo tanto, no dominan las nuevas tecnologías, por lo que es importante que las herramientas sean sencillas y que los pacientes posean un cierto apoyo familiar (hijos, nietos, etc.). Este problema no ocurre, por ejemplo, en la pediatría, ya que los usuarios de esta especialidad (padres jóvenes) están más familiarizados con este uso y quizás el problema es derivado del exceso de información y la validez de las fuentes.

En cuanto a la comunicación interactiva, en el que existe un feedback de preguntas y respuestas, en cardiología es bastante complejo.  Se trata de una especialidad muy clínica que precisa una anamnesis rigurosa, una adecuada exploración física y a partir de ahí, solicitar las pruebas oportunas e interpretarlas. Es bastante complicado tomar una decisión sin ver al paciente o a partir de una determinada prueba realizada. No obstante existen dos formas posibles de interactuar.

La primera, genérica, tiene lugar en los foros, cuando los pacientes hacen preguntas generales como: ¿qué es una extrasístole?, ¿qué es un cateterismo?, etc. Estas preguntas son recopiladas como “Preguntas Frecuentes” o “FAQ” (Frequently Asked Questions) y son listadas en los foros para facilitar su búsqueda y encontrar respuestas de forma más rápida y simple. Así por ejemplo lo hace la Fundación Española del Corazón a través de su web y su cuenta de Facebook. Además de estas FAQ, se puede responder directamente al usuario si la pregunta que realiza no es muy frecuente, sin embargo, hay que tener en cuenta que la pregunta y su respuesta deben ser genéricas y no deben corresponderse con un caso concreto, ya que podría tener implicaciones médico-legales e incluso de protección de datos.

La segunda opción es utilizar plataformas específicas para la consulta médica virtual, que cumplen la ley de protección de datos y que se basan habitualmente en segundas opiniones. Así, por ejemplo, la plataforma Qoolife permite que los usuarios finales (pacientes y familiares) se comuniquen con los profesionales de la salud a través de consultas virtuales que se pueden trasladar a la consulta presencial. Se trata en definitiva de una red social dirigida fundamentalmente a pacientes crónicos, personas dependientes, familiares y profesionales sanitarios. Es una nueva forma de comunicación ya que muchas veces los enfermos crónicos tienen dificultades para acercarse a los centros médicos para ser atendidos. Pero no sólo ellos se beneficiarán del mundo de las nuevas tecnologías, sino que también el personal sanitario mejorará su capacidad de gestión del cuidado de los pacientes. En general el sistema sanitario está pensado para los casos agudos mientras que los casos crónicos muchas veces no caben en este sistema. Lo que  permite Qoolife (al menos sobre el papel) es poder avanzar en la cultura del autocuidado de la salud y de las posibilidades que ofrece la telemedicina, posibilitando la mejora de calidad de vida a los pacientes crónicos y a sus familiares, al tiempo que mejorará la relación con los servicios médicos.

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